En la página FUEGO Y MANIOBRA encontrará la Introducción y capítulos referidos a la guerras en la Edad Media, de la obra del mismo nombre del Dr. Mg. Jorge A.Vigo
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28 de marzo de 2015




Handgonnes, los  “cañones de mano” medievales.

Conclusión

Mg. Rubén A. Barreiro

El handgonne, arma de fuego y de combate cuerpo a cuerpo. Algunos handgonnes estaban construidos con formas especiales que permitían que cuando la lucha se tornaba en un cuerpo a cuerpo, podían utilizarse como hachas o mazas, tal como se muestra en las ilustraciones (GREENER,  46 ; DELBRÜCK, 38.)

12 de marzo de 2015

Handgonnes, los  “cañones de mano” medievales.


Segunda Parte

Mg. Rubén A. Barreiro

Características del handgonne. Los primeros ejemplares de handgonne consistían en un cañón de hierro o bronce, cuya sección exterior podía ser redonda, hexagonal u octogonal. La boca del cañón tenía en algunos casos un reborde, para reforzar el área de salida de los gases, donde estos son más fuertes  ①. En el ánima del cañón, la parte posterior, es decir la recámara donde se aloja la pólvora ②, era de un diámetro inferior al del resto ③. En la parte exterior, en cambio, dicho diámetro era mayor  ④,  refuerzo necesario teniendo en

6 de marzo de 2015

Handgonnes, los  “cañones de mano” medievales.

Primera Parte

Mg. Rubén A. Barreiro

Sumario.

Primera Parte

Las primeras armas de fuego en Occidente.
Aparición del handgonne.
¿Cómo se llega al handgonne?

Segunda Parte
Características del handgonne.
Una variante: el hackbut.
Un avance del handgonne: el culverin o culebrina de mano.

Tercera Parte 

La operación del handgonne.
El handgonne, arma de fuego y de combate cuerpo a cuerpo.
Handgonne vs. arco largo y ballestas.
Significación de la aparición y uso del handgonne.
Anexo I  El handgonne en batalla
Anexo II Sobre la llave de mecha (matchlock)         
Bibliografía.

Las primeras armas de fuego en Occidente. 
Para describir un mismo fenómeno, el de la aparición y empleo de las armas de fuego durante la última parte de la Edad Media, se ha hablado de “revolución de la pólvora” (PARKER, passim; MCLACHLAN, 7) y de “revolución de la artillería” (ROGERS, 64-76.) Prescindiendo de cuestiones semánticas, puede decirse que una u otra revolución comenzó cuando se descubrió que la pólvora, siempre hablando de su uso militar, además de sus efectos incendiarios y explosivos, tenía la capacidad de actuar como propulsor. Esto es,  impulsar con los gases originados por su combustión a un proyectil alojado en un tubo metálico (FRISCHLER, 217.) [1] Y, por consiguiente, dotar al proyectil de un poder de penetración (DELBRÜCK, 27.) Una variante de gran interés es aquella que expresa que “la real invención que condujo de la pólvora al disparo [de un proyectil] fue la invención del proceso de carga [del arma]” (DELBRÜCK, 27.) Volveremos sobre este concepto al tratar de la “operación del handgonne”.