En la página FUEGO Y MANIOBRA encontrará la Introducción y capítulos referidos a la guerras en la Edad Media, de la obra del mismo nombre del Dr. Mg. Jorge A.Vigo
Mostrando entradas con la etiqueta Guerras de Bizancio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerras de Bizancio. Mostrar todas las entradas

3 de febrero de 2017

Las guerras de Bizancio

La batalla de Taginae o Busta Gallorum 

Tercera Parte. 

La batalla. El combate por la colina de la izquierda del dispositivo bizantino. Hemos visto que en el despliegue bizantino, Narses había dispuesto la defensa de la colina que se encontraba a la izquierda del mismo, por cuanto dedujo con certeza que el primer movimiento de Totila sería asegurarse su posesión y de esta manera amenazar con  rodear la posición bizantina. Tal defensa estaría a cargo de cincuenta arqueros escogidos, quienes durante la noche se establecieron en la colina. Al pie de la misma corría un arroyo, a lo largo del cual se establecieron los arqueros, dispuestos a la defensa, “hombro con hombro y formados en falange, en cuanto el limitado espacio lo permitía”.

24 de noviembre de 2016

Las guerras de Bizancio

La batalla de Taginae o Busta Gallorum  

El triunfo de Narses que decidió la Guerra Gótica

Primera Parte

En el marco de la Guerra Gótica, en el verano de 552 DC, se libró la batalla de Taginae o Busta Gallorum, en la que las fuerzas del Imperio Romano de Oriente -Bizancio-, comandadas por Narses, vencieron a los ostrogodos de Totila. Fue una batalla campal de las muy pocas libradas en esa guerra, caracterizada por sitios más o menos prolongados y combates de poca monta a lo largo de la península itálica. Su importancia fue decisiva ya que en Taginae el ejército ostrogodo quedó diezmado y expedito el camino hacia Roma para Narses y los suyos. En el transcurso de la batalla, Narses se mostró como un conductor hábil y creativo, sorprendiendo a muchos que, ante su designación, pusieron en duda su idoneidad, tal como se verá con mayor detalle.

3 de septiembre de 2015

La victoria de Belisario en Palermo y la recuperatio de Sicilia (535 DC). 

Segunda Parte (I)

Mg. Rubén A. Barreiro

IV 

Los buques bizantinos. Tal como lo expresamos en su momento, algunos de los interrogantes que plantea esta acción se refieren a  qué clase de buques participaron en la misma, a su cantidad  y a cómo fue su despliegue en el puerto de Palermo, así como a las dimensiones y condiciones de este último en función de su capacidad para recibir a la flota bizantina de manera tal que esta cumpliera adecuadamente su misión.

14 de agosto de 2015

Las guerras de Bizancio y sus consecuencias territoriales

Mg. Rubén A. Barreiro


2b.      De la formación del Imperio a las guerras de Justiniano (Parte IV)

            A Parte III

La Guerra Gótica. Roma. Primer sitio. El 9 de diciembre de 536, Belisario y su ejército entraron en Roma por la Puerta Asinaria. El Papa Silverio había logrado convencer a los habitantes y defensores de Roma para no oponer resistencia a la fuerza bizantina. “Y Roma volvió a ser de los romanos nuevamente, luego de sesenta años… en el onceavo año de reinado del emperador Justiniano” (PROCOPIO, V.14, 147). El ejército ostrogodo partió de la ciudad por la Puerta Flaminia, pero su comandante Leuderis fue enviado a Constantinopla con las llaves de la ciudad para

7 de agosto de 2015

La victoria de Belisario en Palermo y la recuperatio de Sicilia (535 DC). 

Primera Parte

Mg. Rubén A. Barreiro

I
El 31 de diciembre de 535, el general Flavio Belisario “después de haber recuperado la totalidad de la isla para los romanos, entró en Siracusa, ruidosamente aclamado por el ejército y por los sicilianos, a quienes arrojaba  monedas de oro al azar”. Así narraba Procopio de Cesárea, el gran cronista de las guerras de Justiniano, la culminación victoriosa de la campaña para la reincorporación de Sicilia al Imperio Romano. En realidad, la campaña en cuestión no pasó de ser poco más que un paseo de ciudad en ciudad de la isla, partiendo de Catania, lugar en el que Belisario había desembarcado con sus fuerzas durante el verano de 535. De allí partió a la próxima Siracusa, que capituló sin resistencia y en la cual Belisario estableció su cuartel general. De allí en más, una a una las ciudades a las que arribaban las fuerzas de Belisario se iban entregando de buen grado, facilitando la actitud de la población la escasa o nula presencia de tropas ostrogodas. Ya nos hemos ocupado en otro lugar, con mayor detalle, de las alternativas de la ocupación de Sicilia.

23 de julio de 2015

Las guerras de Bizancio y sus consecuencias territoriales

Mg. Rubén A. Barreiro

2c.      De la formación del Imperio a las guerras de Justiniano (Parte III)

La Guerra Gótica. Antecedentes. En 454 los ostrogodos se establecieron en Panonia y por primera vez lo hicieron dentro de las fronteras del Imperio Romano. Lo hicieron en carácter de foederati por el acuerdo que habían concluido con el emperador Marciano. Poco a poco, Teodomiro, rey de los ostrogodos y su hijo Teodorico, comenzaron a ocupar vastas territorios en los Balcanes, llegando a amenazar a Constantinopla. En una decisión que revela una vez más la pericia diplomática bizantina, el emperador Zenon, convencido de que esta presencia en las provincias ilíricas podría ser “una fuente constante de conflicto y peligro”, envía a Teodorico -quien en 483 ya había alcanzado la codiciada designación de magister militum- a Italia para derrocar al Odoacro, primer rey bárbaro de

3 de julio de 2015

Las guerras de Bizancio y sus consecuencias territoriales (I)


Mg. Rubén A. Barreiro


2b.      De la formación del Imperio a las guerras de Justiniano (Parte II)

La recuperatio imperii en ejecución. Como ya se ha dicho, Justiniano se había propuesto restaurar en su grandeza el Imperio Romano, desalojando para ello a los bárbaros que se habían enseñoreado en lo que había sido el Imperio de Occidente. En Italia, los ostrogodos. En África del Norte, los vándalos. En buena parte de Galia, los francos. En España los visigodos. Ya emprendidas las acciones para ello, en abril de 536 y luego de caer Sicilia en manos del general Belisario, en una de las Novelas, Justiniano incluye un párrafo que es la declaración formal de su propósito. Dice allí: “Dios nos ha concedido la paz con los persas, hacer de los vándalos, alanos y moros nuestros súbditos, y apoderarnos de toda África y Sicilia, y tenemos buenas esperanzas que Él nos permitirá establecer nuestro imperio sobre el resto del territorio que los romanos de entonces dominaron de uno a otro océano y que perdieron por su negligencia” (EVANS, The Age, 126).

5 de junio de 2015




Las guerras de Bizancio y sus consecuencias territoriales (II)

Mg. Rubén A. Barreiro


2b.      De la formación del Imperio a las guerras de Justiniano (Parte II)
 
 

La secuencia, procedimiento que iremos repitiendo a lo largo de este 

trabajo, sitúa el periodo tratado con relación al anterior y al que le sigue, 

mostrando los cambios territoriales.


19 de mayo de 2015

Las guerras de Bizancio y sus consecuencias territoriales (II)


Mg. Rubén A. Barreiro

2a.         De la formación del Imperio a la reconquista de Justiniano.




Muerte de Teodosio el Grande y división del Imperio Romano. Este periodo comienza con la división del Imperio Romano ocurrida al morir el emperador Teodosio I, el Grande, en el año 395 DC. Desde la época de Diocleciano, el Imperio, inmanejable en muchos aspectos derivados de su enorme extensión territorial, había reconocido una división administrativa, aunque políticamente conservaba su unidad. Arcadio, de 17 años, hijo mayor de Teodosio, queda al frente del Imperio Romano de Oriente, en tanto que Honorio (de solo diez años) es el emperador del Imperio de Occidente. La edad de los nuevos emperadores, hizo que estuvieran sometidos al influjo de dos fuertes personalidades, Flavio Rufino y Flavio Estilicón, respectivamente (Flavio murió en el mismo año, y su influencia pasó primero a Eutropio y luego a la mujer del emperador, Eudoxia).  

9 de mayo de 2015

Las guerras de Bizancio y sus consecuencias territoriales (I)


Mg. Rubén A. Barreiro


Introducción. El Imperio Bizantino [1] constituyó, sin dudas, un notable crisol donde se fundieron las civilizaciones griega y romana: “tradición helenística, tradición romana: la fusión de las dos tradiciones es el imperio bizantino” (BAYNES, 200, énfasis en el original). Al mismo tiempo,  no caben dudas de que el milenio bizantino, esa “agonía de diez siglos” (BAYNES, 7),“…es, sin ninguna duda, la alternancia más extraordinaria entre la debilidad y el éxito que ha conocido la historia del mundo”  (DELBRÜCK, 195). 

6 de febrero de 2015

Guerras de Bizancio   

Apuntes sobre la batalla de Dara (530 DC) 

Mg. Rubén A. Barreiro 

Tercera Parte II

Segundo y decisivo día. Cartas y arengas. Durante el transcurso de la mañana, nada ocurrió. Belisario y Firaz se intercambiaron cartas. Siempre estando al relato de Procopio [1], en la primera de sus cartas, Belisario pedía a Firaz que se retirara, teniendo en cuenta que ambos soberanos aspiraban a la paz y en la zona se encontraban negociadores que estaban próximos a acordar sobre todos los puntos en disputa. Firaz contestó que no creía en las promesas de los romanos, siempre dispuestos a hacerlas pero que difícilmente las cumplían. Agregando, “de ahora en más, mis queridos romanos, estarán obligados a hacer la guerra contra los persas”.

28 de enero de 2015

Guerras de Bizancio

Apuntes sobre la batalla de Dara (530 DC)

Mg. Rubén A. Barreiro

Tercera Parte I

El ejército sasánida. En junio de 530 arribó a Nisibis un gran ejército, de aproximadamente 40.000 hombres, al mando del Mirran (comandante en jefe) Firuz o Perozes (estando a fuentes griegas-HALDON, 21.) De estas tropas, aproximandamente 30.000 marcharon hacia Dara, deteniéndose en Ammodios y acampando en el lugar, a unos cinco kilómetros de las posiciones bizantinas.

11 de enero de 2015

Guerras de Bizancio

Apuntes sobre la batalla de Dara (530 DC)

Mg. Rubén A. Barreiro

Segunda Parte (II)

El sistema de trincheras y el despliegue de las fuerzas bizantinas. Conforme con el relato de Procopio, “se cavó una trinchera con numerosos pasos para atravesarla. La trinchera no era recta, sino que fue cavada como sigue. En el medio había una extensión recta, más bien corta. En cada uno de sus extremos salían dos trincheras perpendiculares a la anterior, y comenzando en los extremos de estas dos trincheras, continuaban dos trincheras rectas, en la dirección original, hasta una gran distancia” (PROCOPIO, 22.)

4 de enero de 2015

Guerras de Bizancio

Apuntes sobre la batalla de Dara (530 DC)
Mg. Rubén A. Barreiro

Segunda Parte (I)

El ejército bizantino al mando de Flavio Belisario.  Como se ha visto en la Primera Parte, Belisario, designado por Justiniano Magister Millitum per Orientem, preparó “un muy formidable ejército, dirigiéndose a Daras” a fin de llevar a cabo una expedición contra los persas, según lo había ordenado el emperador (PROCOPIO, Wars, I, XIII, 22.) Por entonces, Belisario tenía unos veinticinco años (si bien no se conoce con exactitud la fecha

21 de diciembre de 2014

Guerras de Bizancio

Apuntes sobre la batalla de Dara (530 DC)

Mg. Rubén A. Barreiro

Primera Parte

En junio de 530 DC tuvo lugar la batalla de Dara (conocida también con las grafías Daras o Daara) en las afueras de la fortaleza bizantina del mismo nombre, entre las fuerzas al mando del general Flavio Belisario y el ejército persa sasánida conducido por Perozes. Fue la primera derrota sasánida a manos de los bizantinos desde hacía varias generaciones y en ella Belisario demostró sus calidades como estratega y conductor, tanto en los aspectos tácticos como en los estratégicos.

10 de diciembre de 2014

La frase de la semana.


“Preferiría ver un turbante turco en medio de la ciudad, que a la tiara papal” Lucas Notaras


La frase transcripta, referida a la ciudad de Constantinopla, es una de las varias versiones atribuidas a Lucas Notaras, dignatario bizantino que actuó bajo los tres últimos emperadores, Manuel II, Juan VIII y Constantino XI. Este último lo designó Gran Duque (megas doux), o gran almirante y jefe de la administración del Imperio (mesazon.) El historiador de la época, Doukas, le atribuye este pensamiento, que refleja  su postura decididamente opuesta a la unión de las iglesias romana y ortodoxa. Uno de los argumentos de quienes propugnaban la unión era la ostensible debilidad bizantina frente al irrefrenable avance turco en la región. La oposición, recuerda Runciman, dudaba que Occidente querría o podría prestar ayuda para frenar aquel avance, argumento al que añade “la aversión de los bizantinos a sacrificar su libertad religiosa”. Kenneth Meyer Setton, en su obra “The Papacy and the Levant, 1204-1571: The Fifteenth Century” sostiene que es improbable que Notaras se refiriera directamente al Papa, aunque su sentimiento antipapal representaba el punto de vista de muchos habitantes de Constantinopla (la versión más difundida de la frase hace alusión al “capelo de cardenal”.) Lo cierto es que Notaras combatió con valentía a los turcos durante el asedio que concluiría el 29 de mayo de 1453 con la caída de Constantinopla y el fin del Imperio Bizantino. Cinco días más tarde, fue decapitado junto a dos de sus hijos, seguramente por personas tocadas con un turbante.
© Rubén A. Barreiro 2014

28 de noviembre de 2014

La frase de la semana.


“Cuando el enemigo envíe parlamentarios, averigua quién es el líder del grupo y desde su llegada trátalo con extrema afabilidad, con lo cual su gente comenzará a sospechar de él”. Mauricio.




La historia de Bizancio, como ha dicho Hans Delbrück, “es, sin ninguna duda, la alternancia más extraordinaria entre la debilidad y el éxito que ha conocido la historia del mundo”. En efecto. En su milenario devenir, alternó éxitos remarcables con fracasos rotundos. La diplomacia bizantina, tan imaginativa como poco escrupulosa, fue uno de los puntales de la prolongada existencia del Imperio. En el plano militar, hubo generales que se destacaron por su habilidad y arrojo (y otros que mostraron los vicios opuestos.) Pero un elemento que sigue sorprendiendo es la prolífica e interesante obra de sus tratadistas militares: Nicéforo Focas, León VI el Sabio, los anónimos tres tratados del siglo X compilados por George Dennis y el Stragikon, del emperador Mauricio, del siglo VI, son los ejemplos más notables, entre muchos. La máxima de Mauricio, que para nuestro tiempo aparece tan teórica como ingenua, muestra un profundo conocimiento de la conducta humana, que en el fondo y en este aspecto, no parece haber cambiado demasiado.
© Rubén A. Barreiro 2014

25 de septiembre de 2014

LOS ENEMIGOS DE BIZANCIO. Primera Parte


Por Mg. Rubén A. Barreiro

1.         Introducción. A lo largo de su historia, el Imperio Bizantino debió luchar contra múltiples enemigos. A veces, lo hizo contra más de uno al mismo tiempo, y en frentes diferentes. En los mil años de su historia, como ha ocurrido desde siempre, muchos de esos enemigos fueron aliados que se enfrentaron junto con el Imperio a otros oponentes.

            No es menos destacable que en muchas ocasiones la paz del Imperio Bizantino se vio alterada por luchas intestinas, algunas de las cuales fueron de gran duración y de diversos alcances. Tales luchas no se limitaban, por cierto, a intrigas palaciegas y golpes incruentos. Hubo lucha, y feroz como suele ocurrir invariablemente en las guerras civiles.

            Las guerras de Bizancio no estarían completas si no se tratara, siquiera sintéticamente, lo relativo a esa contrapartida necesaria de toda lucha: el adversario. Las características de este, no sólo en los aspectos militares, sino también los políticos, culturales, sociales, económicos, religiosos, etc., determinaron muchas veces la forma en que los bizantinos encararon la lucha y también los resultados de ésta.

            Existe una particularidad que tomaremos muy en cuenta en el análisis que sigue:

22 de septiembre de 2014

LOS ASEDIOS DE CONSTANTINOPLA. Primera Parte

Por Mg Rubén A. Barreiro

La ciudad de Constantinopla, capital del Imperio Bizantino, fue sometida a numerosos sitios, bloqueos y ataques por mar y por tierra a lo largo de su milenaria historia. Como ya se ha analizado en un trabajo anterior, las características geográficas de la ciudad y las fortificaciones que la defendían, hicieron que durante todo ese periodo sólo en dos oportunidades cayera en poder de sus atacantes. La primera de ellas, paradójicamente, a manos de los caballeros de la Cuarta Cruzada (1203/1204) y la segunda, en 1453, cuando los turcos otomanos de Mehmet II la ocuparon en lo que significó el final del Imperio.


LOS ASEDIOS DE CONSTANTINOPLA. Segunda Parte


Por Mg. Rubén A. Barreiro

Ver Primera Parte


1203/ 1204. Por la Cuarta Cruzada. Como se ha dicho en la Primera Parte, fue como consecuencia de este asedio que, por primera vez, Constantinopla cayó en poder de un atacante. Y la singularidad de este hecho reconoce otra paradoja: la ciudad, bastión del cristianismo en la región, fue atacada y ocupada por otros cristianos, agrupados en una cruzada que tenía como fin último la reconquista de Jerusalen. No en vano, Runciman, al ocuparse de este acontecimiento, lo hace bajo el epígrafe “la cruzada contra los cristianos” [1].