Las guerras de Bizancio y sus consecuencias territoriales (I)
Mg. Rubén A. Barreiro
2b. De
la formación del Imperio a las guerras de Justiniano (Parte II)
La recuperatio
imperii en ejecución. Como ya se ha dicho, Justiniano se había propuesto restaurar en su
grandeza el Imperio Romano, desalojando para ello a los bárbaros que se habían
enseñoreado en lo que había sido el Imperio de Occidente. En Italia, los
ostrogodos. En África del Norte, los vándalos. En buena parte de Galia, los
francos. En España los visigodos. Ya emprendidas las acciones para ello, en
abril de 536 y luego de caer Sicilia en manos del general Belisario, en una de
las Novelas, Justiniano incluye un
párrafo que es la declaración formal de su propósito. Dice allí: “Dios nos ha concedido la paz con los
persas, hacer de los vándalos, alanos y moros nuestros súbditos, y apoderarnos
de toda África y Sicilia, y tenemos buenas esperanzas que Él nos permitirá
establecer nuestro imperio sobre el resto del territorio que los romanos de
entonces dominaron de uno a otro océano y que perdieron por su negligencia” (EVANS,
The Age, 126).
