En la página FUEGO Y MANIOBRA encontrará la Introducción y capítulos referidos a la guerras en la Edad Media, de la obra del mismo nombre del Dr. Mg. Jorge A.Vigo
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22 de septiembre de 2014

LOS ASEDIOS DE CONSTANTINOPLA. Primera Parte

Por Mg Rubén A. Barreiro

La ciudad de Constantinopla, capital del Imperio Bizantino, fue sometida a numerosos sitios, bloqueos y ataques por mar y por tierra a lo largo de su milenaria historia. Como ya se ha analizado en un trabajo anterior, las características geográficas de la ciudad y las fortificaciones que la defendían, hicieron que durante todo ese periodo sólo en dos oportunidades cayera en poder de sus atacantes. La primera de ellas, paradójicamente, a manos de los caballeros de la Cuarta Cruzada (1203/1204) y la segunda, en 1453, cuando los turcos otomanos de Mehmet II la ocuparon en lo que significó el final del Imperio.


LOS ASEDIOS DE CONSTANTINOPLA. Segunda Parte


Por Mg. Rubén A. Barreiro

Ver Primera Parte


1203/ 1204. Por la Cuarta Cruzada. Como se ha dicho en la Primera Parte, fue como consecuencia de este asedio que, por primera vez, Constantinopla cayó en poder de un atacante. Y la singularidad de este hecho reconoce otra paradoja: la ciudad, bastión del cristianismo en la región, fue atacada y ocupada por otros cristianos, agrupados en una cruzada que tenía como fin último la reconquista de Jerusalen. No en vano, Runciman, al ocuparse de este acontecimiento, lo hace bajo el epígrafe “la cruzada contra los cristianos” [1].

15 de septiembre de 2014

LA GUERRA DE SITIO DURANTE EL PERIODO BIZANTINO

 Por Mg. Rubén A. Barreiro

1.         Introducción. La guerra de sitio ocupó un lugar destacado en la historia militar bizantina. En realidad, durante toda la Edad Media tal modalidad tuvo protagonismo debido a múltiples causas, a tal punto que se ha dicho que

“… Los asedios fueron mucho más numerosos que las batallas campales…” [1].

            En el caso de Bizancio, se dio un fenómeno particular, ya señalado anteriormente: en algunos casos, dada la baja cantidad relativa de efectivos utilizados por el imperio, aun en guerras de conquista le resultaba más conveniente asumir el papel de defensor de una plaza fuerte.